25Noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
En el encuentro que realizamos el 24 noviembre en relación con el 25N, participaron dos activistas, Sara Babiker (periodista comprometida con la RBUI desde hace años) y Carlota Momobela (pedagoga y activista en Karibu). Nos expusieron distintos aspectos referentes a la situación de las mujeres y
acerca de cómo la RBUI constituirá una medida fundamental para prevenir la violencia de género (VG) y salir de ella, si ya se está sufriendo.
Sara Babiker expuso cómo la realidad de las mujeres es estar en los cuidados propios y
extraños, con nula remuneración en los primeros (mandato patriarcal) y escasa en los segundos. El
empleo ha sido el eje de la vida y ya es hora de ponerlo en el lugar que le corresponde, pues lo que
da autonomía no es el empleo (como se ve cada día), sino el disponer de dinero (como vemos en
quienes heredan fortuna). Para muchas mujeres, el empleo, al igual que la familia, es un lugar de violencia sexual, como ocurre con las internas, en la hostelería, etc.
Las campañas animando a las mujeres a denunciar están, en muchas ocasiones, fuera de la
realidad. Ponen el foco en la mujer, cuando la violencia no está en ella y sus posibilidades de huir
están mermadas. Las leyes exigen que la mujer sea una víctima para que tenga derechos.
Lo que hace falta es repartir la riqueza producida con el esfuerzo de la inmensa mayoría y que está acumulada en pocas manos.
La alta exigencia del mundo laboral expulsa a las mujeres, las cuales, a la larga, se encuentran con escasos o nulos recursos propios, mientras que los hombres los han ido aumentando. En el caso de mujeres
migrantes, esta situación se agrava al no estar cerca de su familia o personas de apoyo.
La RBUI será una vía de independencia para las mujeres, preventiva de la pobreza, de la VG y de
la prostitución, antigua y moderna. Preventiva de cualquier vulnerabilidad.
Carlota Momobela expuso que la violencia a que están expuestas las mujeres migrantes, africanas
y, por extensión, todas las migrantes, es económica, sexual y ambiental: dificultad para llegar al
país de destino, matrimonios forzosos, violencia en la pareja por racismo, sin apoyos familiares ni
culturales, escasos recursos económicos y violencia por ser activistas. Sus referentes culturales están desvalorizados, pues la mirada en el país de destino es colonial, no existe comunidad a la que pertenecer.
A las mujeres migrantes se les deshumaniza para justificar la violencia. Son «cuerpos» para ser
utilizados, laboral y sexualmente, y todo ello afecta a su salud física y mental. No son ciudadanas de pleno derecho. Las políticas migratorias las relegan a una vida precarizada, a pesar de que no sería posible ninguna actividad social si no existieran los cuidados. Sin embargo, estos se han relegado a
la invisibilidad, al igual que las mujeres.
Cuando hablamos de descolonizar, lo primero que hay que hacer es cuestionar todas esa
estructuras de pensamiento, de poder, económicas, jerarquizantes y que devalúan a las
personas en base a categorías raciales. Las mujeres migrantes africanas tienen capacidad de
agencia, por lo que es preciso reivindicar sus epistemologías y cosmovisión, ya que sus
aportaciones a la cultura y saberes mundiales son aportes válidos no sujetos a las lógicas o
estándares coloniales.
Las remesas son una obligación que ahonda en la precariedad en que viven. Es preciso enviar
dinero a la familia, a sus hijas/os. Sosteniendo vidas ajenas, pero sólo aportando dinero a las
propias.
Es urgente descolonizar el cuidado para que la sociedad no esté basada en el sometimiento de
nadie. La RBUI es esencial, les permitirá romper con el valor del trabajo, demostrar su valía y tomar
decisiones con autonomía.
Tras estas dos intervenciones, tuvo lugar un coloquio en el que se trataron otros aspectos de la VG: la violencia que soportan las mujeres migrantes ejercida por hombres españoles, el mito de la libre elección de la mujer para vender o no su cuerpo en función del mercado, la retirada de tutelas a madres por motivos económicos, la necesidad de mantener centros sociales, la situación de mujeres jóvenes con hijas/os menores que están quedando en el mundo rural, «aguantando» situaciones muy difíciles.
Es urgente la redistribución de la riqueza, teniendo en cuenta la clase social, el género y la
deuda contraída por la colonización.
La RBUI ha de ir unida a otros derechos: sanidad, educación, vivienda, servicios sociales, etc. Y las mujeres son las más interesadas.
Para terminar, resaltar que el empoderamiento y la resiliencia que se pide a las mujeres, incluidas
mujeres migrantes, es imposible sin una base económica. La RBUI será la puerta
a todos los DDHH.
¡RBUI YA!!!
Podéis ver el vídeo del acto en este link: https://youtu.be/lI5RS3hnQ_0
Lourdes Muñoz Santamaría del equipo #DataWomen y participante en EUREKA, nos comparte los siguientes datos:
Especial #25N del equipo #DataWomen para sensibilizar, con datos, sobre su impacto
https://x.com/lourdesmunoz/status/1993241318395461768?t=e4s1wuP1L7DJVWOojBk7bQ&s=19
